Tú eres redimido

La palabra redimir, significa rescatar o sacar de la esclavitud a una persona que se encuentra en cautividad mediante el pago de un precio, en ese sentido, nosotros podemos cuestionarnos el por qué los cristianos entendemos la redención como parte de los conceptos centrales de nuestra identidad, y una de las ideas de parte del Señor para sacarnos de nuestro pasado y darnos una nueva vida.

Jesucristo nos redimió de nuestra antigua naturaleza, de nuestra forma de vivir pasada, todos necesitamos de esa salvación porque la palabra nos enseña que Cristo fue ofrecido en sacrificio una sola vez para quitar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, ya no para cargar con pecado alguno, sino para traer salvación a quienes lo esperan (Hebreos 9:28).

Nosotros traemos una deuda precargada, porque el mundo vive bajo el pecado constante, a partir de Adán y Eva, en el jardín del Edén, la humanidad necesitó de esa libertad, siendo más tarde los mandamientos del Señor para su pueblo Israel, y todas las reglas que se usaron para limpiarlos, el punto donde la humanidad creyó que sería justificada y limpiada, la palabra nos enseña que solo consiste en comidas y bebidas, son ordenanzas acerca de la carne impuestas antes de que se reformara las cosas, es decir, antes de la venida de Jesús (Hebreos 9:10). Luego, vino Jesucristo a darle perfecto cumplimiento en Él mismo.

Ahora, he aquí el versículo central de la redención: Hebreos 9:11-15, se puede dividir en 3 ideas centrales:

  1. Cristo es el Sumo Sacerdote por sobre todas las cosas buenas que han venido, con su propia sangre entró en el Lugar Santísimo una sola vez y para siempre, y aseguró nuestra redención eterna.
  2. La sangre de Cristo nos purificará la conciencia de acciones pecaminosas para que adoremos al Dios viviente. Pues por el poder del Espíritu eterno, Cristo se ofreció a sí mismo a Dios como sacrificio perfecto por nuestros pecados.
  3. Jesucristo es el mediador de un nuevo pacto entre Dios y la gente, para que todos los que son llamados puedan recibir la herencia eterna que Dios les ha prometido. Pues Cristo murió para librarlos del castigo por los pecados que habían cometido bajo ese primer pacto.

Así que, si tú has recibido a Jesucristo en tu corazón, eres redimido. La salvación está al alcance de todos, tú decides si entras y recibes de su perdón gratuito. Antes de recibir a Jesús tu eras esclavo del pecado, y la paga del pecado es muerte (Romanos 6:23), básicamente JESUCRISTO PAGÓ EL PRECIO POR TI, y si lo recibes créelo, por fe andamos y necesitas creer lo que Dios hizo por ti, muchos cristianos aceptan a Jesús pero siguen cargando culpas, porque no creen que ellos sean quienes merezcan el perdón y la salvación, por ello, no se creen redimidos; pero debemos recordar que nadie en nuestra propia naturaleza seríamos dignos de todo lo que Dios hace, hizo y hará por nosotros, pero no es por tus obras, para que nadie pueda gloriarse, somos justos frente sus ojos, por medio de la fe en Cristo, para todos los que creen en Él (Romanos 3:22).

Cree en lo que Dios dice de ti, es hora de dejar atrás la culpa que produce muerte, es correcto arrepentirte y entregar al Señor aquello que no sirve, pero a partir de aquí, deja tu pasado atrás, sigue caminando firme en Cristo y entiende sus palabras cuando dice: “No temas, que yo te he redimido; te he llamado por tu nombre; tú eres mío” (Isaías 43:1).

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