Una vez que entendemos la acción que hizo Jesucristo hizo en la cruz, comienza un sentir de deber y agradecimiento, lo más probable es que pensemos que amándolo a Él no necesitamos mirar nada más; pero el Señor siempre tiene una visión más amplia de las cosas, porque sus caminos son más altos que los de nosotros (Isaías 55:9), porque su interés siempre es integral y es por eso que cuando él pensó en que sirviéramos, esto incluye el hecho de que podamos amarlo sirviendo a nuestro prójimo, en donde quiera que podamos estar.
Muchas veces nos enfocamos en los dones de ascensión de Jesús, o los dones espirituales que sirven para edificar a su iglesia, pero el pensar que Dios solo enfoca nuestro servicio dentro de la iglesia sería poner limitantes a su poder y a su propósito, porque cuando habla de servir se refiere a humildad (Mateo 25:40), a hacerlo en la multiforme gracia de Dios (1 Pedro 4:10-11), en todo lugar (Hechos 1:8), haciéndolo bien (Romanos 12:7-8), entre otras características, lo importante a resaltar es que Dios toma en cuenta nuestro servicio en todo ámbito.
La situación es esta: No podemos apartar nuestra vida cristiana y encerrarla en cuatro paredes dominicales, y ser otra persona cuando estoy afuera, si lo que se piensa es que en las cuestiones cotidianas no es un servicio como tal, si lo es, porque es justamente en nuestro trabajo, con nuestra familia, en la fila de compras, es decir, en nuestra vida diaria, donde podemos reflejar el amor a Jesús, la cuestión del servicio no es donde si no en el momento, con la instrucción precisa de parte del Espíritu, que de acuerdo a 2 Corintios 3:17-18, debemos vivir para reflejar su gloria, que dentro de nuestra transformación todos sean testigos de su amor, a través de nuestras acciones para los demás.
Si bien es cierto que hay personas que son enteramente llamadas al servicio dentro de la iglesia, también lo es que tu servicio es valioso dentro de ella y fuera, donde quiera que pises, porque las cotidianeidades de las cosas y de la vida encierran una clave: esto también es un servicio.
Un ejemplo de ello es cuando se decide cuidar de la familia desde casa, porque se puede llegar a tener una sensación de que no estamos haciendo lo suficiente, o se quiere abarcar más áreas como los demás, pero debemos recordar que no debe ser por obras para que nadie se gloríe (Efesios 2:8-9), por gracia es que somos salvos y somos llamados hijos, no debes desesperar, nuestro primer servicio es nuestra familia (1 Timoteo 5:8), Dios tiene sus tiempos y debemos mirar más allá como mira el Señor, que nuestras generaciones trascienden y son de gran peso e importancia, por ejemplo, la presencia de la madre es sumamente trascendental, piensa en que ayudaría ser el servidor en la iglesia número 1 si en casa no hubiera un orden, o un apoyo y la familia fuera abandonada, es necesario que nuestro servicio debe ser primeramente con nuestra familia.
Una cosa si es clara, es necesario llevar fruto, la parábola de la higuera estéril de Lucas 13:6-8, nos establece la importancia de llevar fruto en todo momento, porque generar cambios es parte integral de nosotros, la cuestión con este pasaje es que dice que revisa la higuera y que al no ver fruto, con tal de no seguir inutilizando la tierra, ordena que lo corten, pero habiendo uno que abogó por ella, la abona y busca la forma de levantar la planta, así es Jesús con nosotros, porque en su infinita misericordia nos tiene paciencia para perfeccionarnos esperando ver en nosotros el resultado de su sacrificio, por ello, caminemos en integridad sirviendo para servir en esta vida, porque al final, esa es una de las formas en que Dios puede sentirse amado por nosotros.

Servidora de Dios


