Jesucristo es quien salva

A lo largo de nuestra vida podemos llegar a experimentar distintas situaciones que nos llevan a pensar que solo nosotros podemos traernos plenitud, que nuestro objetivo es vivir la vida como queramos y que los propósitos que nos pongamos son los únicos que importan y en lo que debemos enfocarnos.

Para avanzar por el camino de la verdad, y vivir con plena certeza de hacia dónde se dirige nuestra vida y el camino después de ella, debemos comprender a la luz de la palabra de Dios, cuál es su voluntad para el humano, y cual es el camino establecido para salvación; aquí te damos un listado de ideas que sirven como luces para que puedas tomar la mejor decisión para ti, y entiendas quien es Jesucristo y lo que hizo por ti:

  1. Dios nos formó desde el vientre de nuestra madre y por ello nuestra existencia proviene de Él y tiene un propósito

Nos entretejió en el vientre de nuestra madre, nuestra existencia no es un accidente, el sitúa propósito en nuestra vida (Salmos 139:13), por ello, él quiere cumplir su propósito en nosotros y no desampara la obra de sus manos (Salmos 138:8)

  1. Hay vida después de la muerte, el lugar donde la vayas a pasar depende de recibir o no a Jesucristo

Dios es fiel y afirmó que nos daría vida después de la muerte al gozo con Él, un lugar donde no habrá tristeza ni dolor si creímos en Él (Apocalipsis 21), pero para quienes no recibieron salvación, un lugar de lloro y crujir de dientes (Mateo 13), si bien es cierto en el mundo tendremos aflicciones, la Biblia si establece la existencia de ambos lugares independientes a lo que vivimos aquí en esta vida

  1. Somos pecadores y necesitamos arrepentirnos, sin esto no podemos avanzar con Jesús

El mensaje central de Jesucristo es este: necesitamos arrepentirnos para que pueda perdonar nuestros pecados, y creer en Jesucristo, sin ambas partes la salvación no se efectúa (Hechos 2:38), todos pecamos en algún momento, pero necesitamos tener a Jesucristo porque Él dio su vida para que nuestros pecados puedan ser perdonados y podamos tener vida eterna por la fe en Él.

  1. Era necesario abrir el camino al Padre, por ello, él entrega a su propio Hijo en rescate de muchos y Jesucristo mismo se entrega por amor a nosotros

En todo el Antiguo Testamento, podemos ver como ninguno de los actos podía dar vida eterna, Romanos 5:18-21 nos explica que, así como por un hombre vino el pecado y por ello la muerte, por un solo hombre (Jesucristo) vino la gracia y la vida eterna, por eso fue necesario el sacrificio de Jesucristo, quien, por amor a nosotros la entrega de forma voluntaria (Juan 10:15) para abrir el camino para redimir nuestros pecados

  1. El cielo no se gana con las buenas acciones

El Señor nos enseña que es por su gracia a través de Jesucristo que somos salvos por medio de la fe en Jesús, y esto no como un don de nosotros sino como un regalo de gracia (Efesios 2:8-9)

  1. Jesucristo es el Hijo unigénito de Dios

Dios se refiere a Jesucristo como su Hijo unigénito (el primero y único) es decir, habla de su naturaleza divina, por ello, no podemos considerarlo como los demás sabios, pensadores o profetas, él es más que todo lo demás, es, la tercera persona de la trinidad (Mateo 28:19)

  1. Jesucristo es el camino, la verdad y la vida, no hay otro intercesor aparte de Él

Dios constituyó a su Hijo para dar salvación, para que todo aquel que en el crea no se pierda y tenga vida eterna (Juan 3:16), además de constituirlo como el único intermediario entre Dios y el hombre y no existe ningún otro (1 Timoteo 2:5), una oración hecha con corazón sincero nos sitúa cerca de Él

  1. Es necesario creer, confesar con la boca que Jesucristo murió en la cruz y resucitó al tercer día y cambiar el rumbo de mi vida

Romanos 10:9 nos enseña que, si confiesas con tu boca que Jesucristo es el Señor, creyendo en tu corazón serás salvo, no como un mero requerimiento si no creyéndolo de verdad

  1. Tu vida como Hijo de Dios tiene un destino en manos del Señor

Salmos 139:16, nos dice que en el libro de Dios estaban escritas todas las cosas que habrían de ser de nosotros sin faltar ninguna de ellas, nuestro destino, cuando tú dices y crees en Jesucristo, su propósito en tu vida se cumple, porque creíste, te conviertes en un instrumento de honra y utilidad en sus manos

  1. Sí existe diferencia entre ser creación e hijos de Dios

Gálatas 3:26, establece que solo por la fe en Cristo Jesús es que podemos ser llamados Hijos de Dios, Dios es quien creo todas las cosas y humanos, pero solo quien decide seguir a Jesucristo, es quien puede llamarse Hijo

  1. Solo en Jesucristo puede haber salvación, no necesita de nadie más para darla

La Biblia establece que el que cree en el Hijo hay vida eterna, y quien no obedezca al Hijo, no verá la vida, todo aquel que confiesa que Jesucristo es Hijo de Dios, Dios permanece en ÉL y el en Dios (1 Juan 4:15) esa es la autoridad que el Padre le dio al Hijo, así estableció el camino para volver a Él

  1. Si lo confieso y no cambio mi vida, es decir, si no hay conversión, no sirve de nada

Es importante comprender que la fe sin obras es muerta, las obras son resultado de mi fe, de mi agradecimiento por su salvación, si lo confesamos, pero no cambiamos nuestra conducta, no entendimos nada, el punto es confesarlo, creer en él y a partir de allí transformar nuestra vida con sus enseñanzas y bajo el poder del Espíritu Santo

Déjame plantearte lo siguiente: Si la palabra de Dios no tuviera razón, recibir a Jesús y creer no te dañaría en nada, al contrario, recibirías esa vida eterna, pero si la palabra de Dios es la verdad (y lo es), y tú te despides de esta vida sin haber recibido a Jesucristo, estarás en problemas, porque debes tener por seguro que tus obras no pueden darte lugar en el cielo, el único que abrió camino, y quien era santo en sí mismo, quien se entregó por todos nuestros dolores, sin haber pecado él, y a quien Dios Padre otorgó la autoridad sobre todas las cosas, incluido el darnos vida eterna a través de su  sacrificio y resurrección es JESUCRISTO.

El mejor regalo que nos dio fue su maravillosa e inmerecida salvación, por ello, es por gracia, y ese regalo se agradece con nuestra vida, nuestra conducta, pensamientos y modo de ser debe sujetarse por completo a su voluntad con agradecimiento de corazón, porque es un resultado de su amor, de la limpieza y liberación que hace en tu vida, por ello le seguimos porque no hay camino fuera de él.

Hay muchas formas de orar para recibirlo, pero lo más importante es la actitud del corazón, y hacerlo por la razón correcta, si solo se hace para completar la lista de creencias en las que basas tu vida, no funcionan las cosas así, pero si se cree en Jesús y podemos entender la necesidad que tenemos de él, eres una persona preparada para recibirlo.

Apártate por un momento en un lugar solo y toma unos minutos para meditar en tu corazón como ha sido tu vida, los pecados en los que has caído.

Como segundo paso, puedes orar repitiendo estas palabras, aunque de aquí en adelante es importante que ores sin formatos establecidos, es decir, que platiques con Dios con confianza y libertad, tal como lo haces con quien tienes confianza, porque al recibir a Jesucristo en tu corazón, Dios se convierte en tu Padre y quiere tener una relación íntima y firme contigo, seguir siempre un formato de oración se convierte en un rezo, y respecto a las repeticiones que a veces uno no entiende, Jesús nos advirtió que son repeticiones vacías, y lo que él quiere es un diálogo contigo.

Ahora, como ocasión especial puedes decir estas palabras con voz audible, pues con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación (Romanos 10:9-13):

“Señor Jesucristo, quiero dirigirme a ti, porque hoy entiendo que te necesito, quiero confesarte ahora todos mis pecados, y pedirte perdón y hoy confieso con mi boca que creo en ti, creo que tú eres el Hijo de Dios, que tu moriste en la cruz para traerme salvación, creo que al tercer día te levantaste de entre los muertos y que por medio de ti, tengo vida eterna; te entrego mi vida, para que a partir de ahora, tu tengas plena autoridad sobre mí, y renuncio a mi pasado y a mi anterior forma de vivir, te recibo como mi único Señor y Salvador personal, y haz ahora tu obra en mí y tu voluntad,  te pido inscribas mi nombre en el libro de la vida, y agradezco tu salvación, es tu regalo, gracias por amarme tanto; transforma mi vida, límpiame por dentro y guíame por el camino eterno, oro desde ahora en el nombre de Jesús, amén.

Haz tomado la mejor decisión, ahora, camina con Él, déjate transformar, lee su palabra para que comiences a entender cuál es su voluntad, no dejes de orar porque de este modo podrás caminar junto a Él, quien prometió estar contigo hasta el final (Mateo 28:20), acércate a una iglesia cristiana donde hay personas que pueden ayudarte a avanzar en tu nueva vida recuerda que el Señor te ha perdonado todo, ahora ve y piensa, actúa y decide de forma diferente.

Un último favor, si llegaste hasta aquí, te pedimos llenes el formulario que es encuentra en el menú principal en la parte izquierda, llamado “buzón de oración” y ahí puedes contarnos tu experiencia, estaremos orando por ti, que Dios te bendiga, el Espíritu Santo te guíe y Jesucristo es tu victoria, ¡felicidades!

Scroll al inicio